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Música en directo. Nahuel Briones o la otredad de la variación bonita.

Música en directo. Nahuel Briones o la otredad de la variación bonita.

Las crónicas sobre Nahuel Briones no son para un relator iniciado, por eso me disculpo ante los seguidores que leerán a continuación una volátil intención de advertencia.

Esto es apenas una rebanada de las actuaciones que ofrecerá el artista como cierre de año.

 

Cronista: Fernando Blanco

PH: Ignacio VD

Gracias: Pame Catalina MGMT. Nahuel Briones.

 

 

Mientras las almas inquietas buscan la inmortalidad en la depuración alquimista de la exquisita técnica y la versatilidad, otros sienten placer en el éxito redituable repetido y la posesión de fieles. Pero NB está (a nuestros ojos impuros) en permanente payada con sus momentos de confort, golpeando la frente de sus comodidades para ver lucir un rapto de genialidad que se hace longevidad.
Desde la anticipada partida a la luz de las canciones que formarían parte de “El Nene Minado” y el éxtasis de contemplar su intento por aniquilar la versión “guitarrera” en “Guerrera/Soldado” , creímos conversar en nuestro silencio ulterior al ruido del acople, de un solo terrible y abrupto abismo:

“Cuan inagotable es Nahuel Briones, rehén dulce de su naturalidad?”

Alguien, que seguro vende y compra discos pero no piensa en hitos sin vitrinas, puede aumentar una angustia posterior a toda presentación en vivo del artista con otra simple duda:

“Cuánto tiempo más sabrá adelantarse al futuro de sus seguidores, sabiendo su gusto antes, interpretando lo que no les ocurre aún?

 

Cómo si todo el misticismo pudiese concentrarse en un barco de velas a control remoto, los que no son puros van a los recitales de NB enfundados en paso lento y sofisticación maniatada.
Incrédulos todes.

Lo que inquieta el disfrute acostumbrado es estar frente a quien provoca un mundo imposible, de andamios y vigas hermosas y funcionales, pero de realidad alterada… y no es una impostura puesta a rieles por un manipulador de negocio sino un mundo real dentro del artista.

 

Todo lo que ocurre en sus canciones existe en NB, cada construcción literaria, anécdota menor y con bordes habitan como normalidad en el mundo que nos comparte. Cómo lo es para UD una pera en la mesa del almuerzo, vestir una intimidad sin amor con la proclama del bien común, es tangible en NB.
Con una actividad matemática perfecta en las composiciones, teniendo en la guitarra al aire su arma letal, todas las canciones tienen una formación acabada de explosión, con una perforación sin derribos en la búsqueda, lejos del miedo a su comunión.
Custodiado por un trío deslumbrante y técnicamente perfecto, la maravilla de rubio momentáneo, es asaltado por las infancias de un performer que invitará (también luego de su brote consciente) a la embriaguez danzarina, lugar que hace cómplice con su múltiple instrumentista y coreuta quieta, posmoderna, si Lyotard o Huyssen me lo permiten.
Se nos permite dar datos de arreglos instrumentales para juguetones demenciales y arriesgados, como de gloriosas pérdidas de complejos para construir el “No Género” en la canción y ser sublime.
Lo es, Nahuel Briones lo es en nuestro mundo, mientras ocurre su normalidad puesta en tiempo.

Hay un activismo casi catedrático de composición de líneas de guitarra que nos hace entrar en placer directo a las canciones, es evidente su deseo y reflejo … como es amable al neofito sus tiempos.
En movimientos parece estar explotando en maneras de canción reglamentada, donde en el rostro de sus intrépidos seguidores se nota un dulce alivio y esos instantes permiten ver las flores extrañas que hacen hermoso al jardín de su abundante hacer, allí, …ahí mismo, NB parece mostrarle a sus fieles que los entiende y que los va a elevar al próximo conjuro y comienza a convertir agnosticos.
La torpeza nos hace entender que ver a Nahuel Briones es ver la versión esperanzadora del pop -porque es POP, Señores, es pop delicioso y es una felicidad que sea pop- y que su elixir se respira en la pista de baile.

 

El artista podría no tener nombre, y aún así nadie dudaría que es él. Él, en su bella particularidad.

La extensión de su carrera nos hace saber que estas obras abrumadoras, abundantes y admirables están siempre en vértigo, por eso se anuncia que estas presentaciones en el barrio del Abasto marcarán un amplio renglón en blanco antes de montar sobre el escenario su siguiente ofrenda. Ante tan imprudente muestra histriónica de irreverencia al éxito, es casi vital verle en su última presentación.

Es imprescindible destacar que en su primera presentación de esta doble despedida, el show del artista, fue aperturado por el impecable Pedro Bulgakov quien en un plan de falso proyecto solista soltó su extraña sofisticación para el ritmo en la armonía, ofreciendo su innovación musical de agresiva inteligencia, convirtiéndose en un trovador de Berkeley, siendo príncipe del show cuando la canción deshabitada de fórmulas, en cadencia, fluía en gusto impecable.

Será pronto quien deje una huella en la escena local.

productor

noviembre 25th, 2018

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