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Las mujeres y el ajuste: proyecciones del Presupuesto 2019

Las mujeres y el ajuste: proyecciones del Presupuesto 2019

Desde la redacción de RBD Radio trabajamos para acercarte el detalle de una problemática que preocupa pero no tiene repercusión en el debate diario.

Foto: Gentileza Infocielo.com

Cronista Milagros Pérez

 

La pobreza ascendió al 27,3% en el primer trimestre de 2018 según el INDEC. La inflación para el 2019 se estima en un – moderado – 34%, según el Presupuesto presentado por el oficialismo. En un país que presenta una brecha salarial de género del 27% (y que en algunos sectores llega al 50%, según indican desde la Central de Trabajadores de la Argentina); en donde la tasa de informalidad femenina es del 36%, mientras que la masculina es del 31%, y en la que los hogares pobres con menores a cargo tienen un 60% de jefatura monoparental femenina, nos preguntamos cómo afecta el ajuste a las mujeres.
Lo primero que surge es la pregunta acerca de cuáles son las características de la brecha salarial entre hombres y mujeres, o por qué las mujeres ganan, en promedio, un 27% menos que los hombres. Y la respuesta es vital, porque en ella se puede rastrear la perspectiva que debería orientar las políticas públicas en esa materia. Por lo menos para un gobierno que se ha pronunciado especialmente interesado en este sentido, tanto en las disertaciones del Women 20, como en la presentación de un proyecto de Ley de Equidad de Género.
Es necesario aclarar que esta reflexión sólo aborda una parte -y limitada, por cierto- de las problemáticas derivadas de las desigualdades entre géneros; aquí no se incluyó, por ejemplo, la reflexión acerca de la exclusión que sufren las personas trans y travestis en nuestro país, entre otras cuestiones en materia laboral, y que desembocó en la presentación de la ley de Cupo Laboral Travesti- trans Diana Sacayán. Debido a la complejidad que presenta y a la profundidad que merece, será objeto de otro informe.
Volviendo a la cuestión de la -denominada por los economistas- «brecha salarial de género», las causas son básicamente tres; en primera instancia, el hecho de que, según datos publicados por el INDEC en 2013, las mujeres realizan más horas por día de tareas reproductivas que los hombres. Estas son aquellas asociadas al cuidado de personas (niñes y adultes mayores), y trabajo doméstico.

 

Mirá el informe especial y las entrevistas a  Débora Ascencio y  Estela Díaz 

 

En segunda instancia, las mujeres lideran las estadísticas de trabajo informal, cuestión vinculada al hecho de que cuentan con menos horas para el trabajo productivo remunerado: según las mismas estadísticas, los hombres realizan 47 horas semanales de trabajo productivo y remunerado, mientras que las mujeres sólo dedican 38.
Por último, los trabajos a los que acceden las mujeres cuando logran condiciones de formalidad y remuneración, son aquellos que tienen carga de cuidado, es decir, aquellos asociados a las tareas no remuneradas dentro del hogar. Estos son los vinculados a salud, educación y servicio doméstico, en los que las mujeres son mayoría.
Empero esta realidad, los últimos intentos por abordar la problemática por parte del gobierno nacional han planteado el eje en otra discusión: el principio de igual remuneración por igual tarea como base de paridad de género. Por supuesto esta es otra de las cuestiones que merecen atención, porque aún no se cumple en muchos lugares de trabajo, pero lo cierto es que es un principio básico que ya figura en leyes laborales e incluso en la Constitución Nacional y en los tratados de la Organización Internacional del Trabajo a los que nuestro país adhiere.
Otra condición que hace al modo en que las mujeres enfrentarán el ajuste, tiene que ver con lo que se denomina feminización de la pobreza, que se observa, no tanto en la distribución de género en los sectores empobrecidos, sino en las características de los hogares pobres con menores a cargo. Según el análisis del Centro de Economía Política Argentina, el 60% de los hogares que se encuentran bajo la línea de pobreza, tiene jefatura monoparental femenina, es decir que la madre es sostén de familia. El 34% tiene jefatura de dos tutores, y sólo el 6% tiene jefatura masculina.
Desde esta perspectiva el ajuste llega de forma más sensible a las mujeres. Las políticas públicas, sin embargo, no tienden a gestionar esta situación; por el contrario, en instrumentos claves como la Asignación Universal por Hijo, se viene registrando el impacto del ajuste: la misma sufrió una pérdida del poder adquisitivo de más del 10%, que puede extenderse hasta el 13% para el año que viene. Al panorama que venimos describiendo se debe sumar el aumento del desempleo: mientras que para el segundo trimestre de 2017 la tasa fue del 8,7%, para el mismo trimestre de este año se calculó en el 9,8%: cerca de 250 mil desocupados nuevos.
Respecto a las partidas presupuestarias relacionadas a género, el CEPA estima una caída real (esto es, calculado con base en una inflación estimada del 34% en el propio Presupuesto del Ejecutivo), de más del 19% en todos los programas en esta materia. Incluso se registra una caída nominal (recorte directo en pesos) del 68% en programas clave como el de Atención de la Madre y el Niño. La realidad es que prácticamente todas las partidas presupuestarias (además de las de género) registran recortes, salvo aquellas destinadas al pago de deuda e intereses.

 

productor

noviembre 6th, 2018

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