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7 cosas que vimos en el Personal Fest

Hayley Williams, de Paramore.. Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

MEJOR FRONTGIRL

Hayley Williams se llevó todas las miradas

La cantante de Paramore usó su voz de varias octavas para arrasar con su banda en un acto de localía indiscutida. Desde el inicio con “Hard Times” al cierre con “Rose-Colored Boy”, la ahora platinada agitó al campo, bailó y sacó a relucir su carisma sensible pero aguerrido y punk, sellando el shows más atractivo de la primera jornada.

Seu Jorge homenajeó a David Bowie. Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

MEJOR HOMENAJE

Seu Jorge le cantó a la memoria de Bowie

The Life Aquatic of Steve Zissou significó un quiebre en varias direcciones para Seu Jorge. El film de Wes Anderson no sólo le abrió las puertas a nuevos mercados como actor y como músico, sino que también le permitió desempolvar clásicos de David Bowie bajo un aura díscola. Sobre un escenario con escenografía reminiscente al barco del capitán Zissou (con redes, lámparas de querosén y cabos), el cantante brasileño contó anécdotas en un portuñol oxidado, agradeció la atención en su primera visita a la Argentina, y revisitó en clave de samba canciones como “Changes”, “Suffragete City”, “Lady Stardust” y “Rebel Rebel”.

Thomas Mars, de Phoenix.. Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

MEJOR CROWDSURFING

Thomas Mars de Phoenix volvió a pisar cabezas

Era un desenlace cantado: no hay show de los franceses en el que Thomas Mars no decida sumergirse entre una ola de brazos expectantes. El cantante había amagado cuando bajó a las vallas en “If I ever feel better”, pero terminó de consumar su ritual tribunero con el cierre de “Ti Amo Di Piu”. En una ida y vuelta de atrás hacia adelante, logró ponerse de pie y salir airoso mientras el público bailaba ferozmente alrededor suyo con el electropop de Phoenix.

Julien Ehrlich, de Withney. Foto: Gentileza Personal

MEJOR ARTISTA TODOTERRENO

Julien Ehrlich de Whitney puede con todo

En el horario matiné del domingo, Whitney hizo su debut en tierras porteñas y demostró que es posible tener un buen baterista y a la vez un gran cantante. Con su kit montado al borde del escenario, Julien Ehrlich sorprendió cortando el ritmo con breaks sincopados, mientras proyectaba un perfecto falsete alennonado (en sintonía con sus anteojos de marco redondo) para las canciones de su soleado debut homónimo, más algunos covers de Neil Young y Bob Dylan.

Elena Tonra, de Daughter.. Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

MEJOR MOMENTO ACCIDENTADO

Elena Tonra, de Daughter, se impuso a los problemas

Para Daughter, su show no fue nada placentero. Demorados en su arribo al escenario principal por problemas técnicos -justo antes del gran show de PJ Harvey-, la banda inglesa experimentó todo tipo de contratiempos que entorpecieron el normal desarrollo de su set de folk sensible. Sin embargo, todo esto sirvió para que la cantante Elena Torna, de una voz de sirena cálida y envolvente, se luciera parada sola con su guitarra como una trovadora melancólica enamorando al predio del Club Ciudad, mientras a su alrededor los plomos corrían desesperados para poner en marcha al grupo.

The Black Angels. Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

MEJOR TRANCE PSICODÉLICO

The Black Angels apagó el sol por un rato

Aunque el horario diurno no jugó a su favor, The Black Angels activó la segunda jornada del festival a puro garage rock y stoner. Montados sobre el pulso sobrio pero contundente de su baterista Stephanie Bailey, la banda de Texas logró crear una aura oscura, flotante y psicodélica sobre el predio, con guitarras reverberantes y la voz entre aguerrida y fantasmal de su cantante, Alex Maas.

Peces Raros hizo bailar al público.. Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

MEJOR BANDA EMERGENTE

Peces Raros montó su rave

Dentro del largo listado de nuevos grupos que pasaron por los escenarios alternativos del Personal Fest, Peces Raros fue la revelación. Sobre el atardecer primaveral del sábado, la joven banda liderada por Lucio Consolo y Marco Viera hizo bailar con su canción sintética (como si Charly García hubiera consumado una improbable versión rave), en un enganchado de momentos de Parte de un mal sueño, su segundo disco, con temas como “Clericó” y “Antes de llegar”.

Textos de Juan Barberis y Federico Martínez Penna.

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