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Cinco experimentos de metal-pop japonés

Cinco experimentos de metal-pop japonés

Hace unos años se generó un debate entre los amantes del rock pesado: ¿era Babymetal una genialidad o un insulto al género? Así, sin grises, se expresaba la comunidad con respecto a este extraño experimento japonés que combinaba música idol (es decir, pop aniñado multicolor) con bases estridentes. Como si en su momento Bandana hubiera grabado un disco con ANIMAL.

Su-metal, Yuimetal y Moametal son los seudónimos adoptados por las tres adolescentes que desperdigan agudos y desarrollan elaboradas coreografías sobre machaques y dobles bombos. Antes de que existiera la banda ninguna de las tres tenía idea de qué significaba el heavy metal, pero con el tiempo terminaron conociendo y sacándose fotos con Kerry King de Slayer, Kirk Hammett de Metallica, Scott Ian de Anthrax, Barney Greenway de Napalm Death y muchos otros. Eso sí: también telonearon a Lady Gaga.

Por estos días se edita Metal Resistance, su segundo trabajo discográfico. El corte de difusión fue «Karate»

Quien también supo ser parte de esta movida fue Marty Friedman, inquieto exguitarrista de Megadeth que -casamiento con la cellista nipona Hiyori Okuda mediante- se enamoró de la cultura del país del sol naciente. En 2012 tocó junto al grupo Momoiro Clover Z el tema «Moretsu Uchu Kokyokyoku Dai 7 Gakusho ‘Mugen no Ai'», otro experimento de fusión entre heavy y pop bailable, y luego fue acreditado como productor y arreglador en Metal Clone X, un disco de covers pesados de canciones de esa misma banda.

El sitio especializado MetalSucks dice que si Babymetal es Metallica, Fruitpochette es Megadeth. Formados dos años después que el grupo que dio inicio a esta tendencia, sus carreras fueron siempre en paralelo y las comparaciones son inevitables. La fórmula es casi la misma: japonesitas melódicas y danzarinas (un poco más grandes de edad que sus colegas) sobre bases que oscilan entre el nü, el groove y hasta el death metal.

Sabiendo que hablábamos de Japón, la tierra donde nunca nada es «normal», estaba claro que la cosa podía ponerse aún más extraña. Ladybeard es un luchador australiano transformista que el año pasado reclutó a dos niñitas niponas y formó el proyecto Ladybaby, con el que intercala vocecitas angelicales y growls. Siempre con falda y dos colitas, claro. Pesadillesco.

Por último, lo de BiS Kaidan no es estrictamente metalero sino que está más vinculado al noise (y al caos liso y llano). La colaboración en este caso fue entre otro grupo idol llamado BiS y una inclasificable banda de avant garde llamada Hijokaidan, que no sólo viene haciendo collages de ruido desde los 70 sino que también se hizo conocida por romper sus equipos, revolearse comida y orinar sobre el escenario. Escuche bajo su responsabilidad.

Por Diego Mancusi

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