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Brenda Mato: “Vivimos en una sociedad que nos educa para odiarnos”

Brenda Mato: “Vivimos en una sociedad que nos educa para odiarnos”

Brenda Mato forma parte del movimiento por la auto-aceptación, es modelo «plus size» y militante de la “Ley de Talles” en Argentina. La relación con su cuerpo, la mirada del otro y su activismo en esta nota.

Gentileza: Expreso Magazine

 ¿Hace cuánto militas por la auto-aceptación?

Surgió hace un par de años con muchos cambios que tuvieron que ver conmigo, con mi persona y con haber habitado toda mi vida en un cuerpo gordo y muchas veces no saber muy bien qué hacer, cómo manejarlo y sin entender porque la única búsqueda en mi vida tenía que pasar por ser flaca.
A partir de eso empecé a rodearme de personas que estaban en la misma que yo, que empezaban a cuestionarse las mismas cosas y con una ONG, AnyBody Argentina que fue mi cuna con todo el activismo.

¿Cómo surge la idea de luchar por este motivo por el cual muchas personas se han sentido discriminadas?

Creo que surge de decir que no quiero que nadie más tenga que pasar por todas las cosas que me tocaron pasar, de dejar de sentirme un ciudadano de segunda, de dejar de sentir que tengo que justificar mi existencia todo el tiempo.
A las personas gordas se nos exige explicaciones pero al resto no.
Que dejen de creer que nuestras vidas valen menos. Hay que empezar a cuestionar esas cosas, porque los humanos somos diversos. Puedo ser una persona valiosa, respetada y amada como cualquier otra en el cuerpo que tengo.

¿De que se trata está militancia?

Con el activismo gordo lo que intentamos hablar es que existen otros tipos de cuerpos, que simplemente algunas personas son más grandes que otras y que eso no tiene absolutamente nada de malo. En ningún momento hablamos de que la gente coma hasta reventar y no se preocupe por su salud. Queremos decirle a las personas que existen otras posibilidades. Hay mucho más que vivir a dieta y encerrados en el gimnasio. Podemos hacer muchas más cosas y dejar de lado la preocupación por las calorías que ingerimos y el número que marca la balanza.
Creo que ese activismo nace desde eso. Hay un activista por los derechos de las personas negras que dice que el activismo no nace del amor, sino que nace desde una búsqueda, una bronca, desde un enojo y sobretodo de querer respuestas y querer cambiar las cosas porque como están, no están funcionando.

¿Crees que las marcas buscan modelos plus size para mostrar cuerpos distintos o es por puro marketing?

Depende de la marca. La realidad es que las más grandes son muy reacias a hacer estos cambios, y, si incluyen alguna modelo, tratan de que sea lo más hegemónicamente hermosa posible. Rubias, ojos claros, curvilíneas… no gordas.
Tal vez mostrar un talle 44 o 46, para ellos es mostrar un montón pero en realidad hay mucha gente que todavía está quedando fuera.
Hay muchas marcas que lamentablemente no lo pueden sostener porque ese cambio no es real. Solo están normalizados los cuerpos extremadamente delgados.

¿Cómo responden a este nuevo activismo?

Las marcas más pequeñas son las que se están tomando este espacio y se preocupan por hacer diversidad de talles y cada vez tienen que agrandar más su curva de talles porque esto les genera cada vez más ventas
Mostrar otros cuerpos y venderle ropa bonita, genera más ventas.

En marzo el Senado le dio media sanción al proyecto de ley de talles donde vos fuiste vocera. ¿Qué importancia tiene esta ley en Argentina?

En Argentina existen 14 leyes de talles entre provinciales y decretos municipales, pero no existe una que abarque todo el territorio. El problema es que estas leyes terminan siendo contradictorias entre sí y es muy complicado desde el lado de las marcas poder cumplir con todas las leyes.
Por eso presentamos este proyecto donde pedimos específicamente tener una tabla de talles que coincida con los cuerpos argentinos porque el problema es que nunca se realizó ningún estudio respecto a nuestros cuerpos y no se sabe cuál es la medida promedio de los argentinos.
Esto es sumamente importante saberlo, no solamente para solucionar el tema de los talles sino a nivel arquitectónico, a nivel transporte y a nivel salud.

¿Por qué crees que a los cuerpos llamados gordos se los relaciona con la malnutrición?

Porque la salud es un negocio y es parte de ese adoctrinamiento de odio en los cuerpos que tenemos todo el tiempo. Imagínate si el día de mañana las personas se levantan y se aceptan como son, ¿cuántas industrias de funden?.
Vivimos en una sociedad que nos educa para odiarnos y que nos genera inseguridades constantemente y luego se encarga de lucrar con ellas.
La salud y la industria de la dieta hacen que lleguemos a ese odio.
Programas como “Cuestión de peso” y otros que hablan con el pretexto de la salud, generan odio a ese tipo de cuerpos.
La realidad es que cuando se habla de este tema dicen “los extremos no son saludables”. Sería inaceptable en lo absoluto que exista un programa como Cuestión de Peso pero con gente anoréxica o bulímica obligándola a comer. Pero hacer lo contrario y dejar a un gordo corriendo en una cinta o en una pileta, es gracioso.

¿Te sentís realmente acompañada y aceptada por los movimientos feministas?

El feminismo termina siendo bastante complicado todavía. Cuesta mucho aceptar que somos una sociedad gordofóbica y es difícil explicárselo a alguien que no lo vivió.
No es una cuestión de victimizarnos sino una cuestión de que estamos hartos porque esto nos pasa todo el tiempo. Vamos caminando por la calle y si nos queremos comprar ropa tenemos que ir a 10 mil lugares. No tenemos la suerte de entrar al primer local, elegir dos cositas y ya me las llevo. Este activismo es muy difícil hacerlo llegar a la gente que no lo vive y que tampoco práctica la empatía.

¿Tenés alguna recomendación para quienes se quieran acercar a ese movimiento o que quiera participar?

Yo empecé con AnyBody Argentina que para mí ha sido mi gran lugar donde encontré respuesta a muchas cosas y encontré un lugar donde no me sentía una loca, que veía cosas que estaban mal. Hoy ya me alejé de la ONG, pero realmente es un espacio maravilloso.
También pueden buscar el libro Cuerpos sin Patrones, escrito por dos activistas gordxs de argentina que son Laura Contreras y Nicolás Cuello.
Contactarse con activistas y sobre todo empezar a alzar la voz con estas cosas que uno cree que no tiene llegada y con que puedas cambiar, abrirle la cabeza y ayudar a una sola persona, ya es un montón.

 ¿Crees que estás incentivando a más modelos de talles grandes?

Yo tengo una escuela de modelos hace 3 años en la cual ya se han recibido más de 100 chicas de las que muchas hoy en día están trabajando. Estamos expropiando espacios que históricamente nos dijeron que no nos pertenecían y hoy los estamos habitando como propios y demostrando que no tiene nada que ver con el cuerpo que tenemos, sino que tiene que ver con lo profesionales que seamos y con nuestra capacidades como personas.
Estamos hartos, pero ninguna revolución se ha hecho de un día para el otro y obviamente quienes estamos al frente de todo esto nos tenemos que bancar muchas cosas, muchas trabas y cerradas de puerta para que esto suceda, pero es importante para que la gente se vaya despertando. Hace 10 años las cosas que hablamos hoy no las podríamos estar hablando.

¿Cómo ves la situación sociopolítica de nuestro país?

Si en los comedores la comida que se le da a los niños es basura básicamente, entonces ¿en qué contexto señalamos malnutrición y obesidad infantil cuando ni siquiera están pudiendo comer?
Me parece que es correr el foco y hay que solucionar primero para poder hablar de malnutrición, obesidad infantil y otros aspectos.
Ni hablar de las veces que en las marchas donde se reclama que no hay comida, siempre te ponen la foto de una persona gorda y dicen: “Mirá este gordo que está reclamando” como si las personas gordas ya estuviésemos llenas y no necesitáramos comer para seguir viviendo.
No se comprende que la gordura no solamente tiene que ver con el exceso de comida y el sedentarismo sino por una malnutrición.

¿Qué pensás cuando se asocia la gordura a la enfermedad? Patologizar a todos los cuerpos gordos es absurdo e imposible porque tomar a la grasa como una enfermedad es en sí misma un error bastante grande, cuando está comprobado que el exceso de grasa puede ser síntoma de otra enfermedad preexistente en el cuerpo. Se habla de sobrepeso y obesidad sobre cuerpos que muchas veces no están enfermos y yo definitivamente no apoyo en lo absoluto la corriente que dice que “estamos enfermos y es lo que nos toca”.
El activismo nunca le va a decir a nadie que es lo que tiene que hacer con su cuerpo, al contrario, intentamos decirles que lo que quieran hacer está bien, si consideras que tu cuerpo está perfecto como está.
Pero si consideras que tu cuerpo no está bien y necesitas modificarlo, no lo hagas desde el odio, porque no te lleva a absolutamente nada. Hay que buscar nuestro mejor lugar, pero siempre desde el amor. No nos sirve de nada odiarnos y bajar de peso no es la olla al final del arcoíris.

productor

octubre 8th, 2019

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