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Alejandra Burgos dió vuelta Jazz Voyeur

Alejandra Burgos dió vuelta Jazz Voyeur

La cantante argentina, que reside hace 6 años en Mallorca, presentó Out Of My Blue y rompió con un ambiente de tranquilidad y lo llenó de energía, canciones nuevas y covers con estilo propio. Se presentó para un grupo restringido de personas, algo que estaba planeado para poder ponerle el sello que buscaba Burgos, tocar entre admiradores y caras conocidas. Planeó su noche pero la disfrutaron todos.

Cronista: Lucas Titiiewsky

PH: Lizi Silva

Gracias Pablo Noguera Prensa

El subsuelo del Meliá Hotel Boutique alberga un pequeño salón que estaba vestido y armado para recibir a 55 personas divididas en 15 mesas. Un espacio cuadrado. En el fondo: piano, saxo, guitarra, bajo, batería y un pie de micrófono. Luces tenues y cuadros de artistas de jazz (Mark Whitfield, Percy Heath, entre otros). El escenario transportaba al espectador a algún burdel de Nueva Orleans, cuna de la influencia masiva del género.


La gente comiendo, música funcional relajante y los mozos recorriendo el recinto hasta que Alejandra Burgos y los músicos rompen en escena. Una puesta en escena avasallante, firme. Burgos esbozaba sonrisas y una energía que irrumpió en Posadas 1557, a metros de Plaza Francia. Esa misma energía se terminó de confirmar al sonar los primeros acordes rockeros de “Stick The Plain” y seguido por “Open Myself”, con un sonido fusionado de rock y un toque justo de Country que lo aportó la guitarra.

Una tarea muy difícil, hasta para un foniatra, fue detectar fallas en la voz de Burgos. Ductilidad vocal al cien por ciento, agudos prolijos que no resultaron estridentes, graves que no sonaban forzadas. La voz es la vibración sonora del corazón y sin dudas, Burgos sintió cada estrofa y logró transmitirla con una cantidad innumerable de matices sonoros sin caer en el cliché de los sobreactuado o exagerado.
La lista de temas continuó con presentaciones como “Blue Turns To Love”, “Forget Everything” o “Trying”, que fue la canción más “jazzera” de la noche. Si algo le faltaba al contexto para convencer al público, imaginariamente, de estar en Louisiana durante los orígenes del Jazz, es una canción como la que interpretó Burgos.
“A través de los ojos, se aprecia el alma” establece un dicho popular. Con Alejandra Burgos se requiere un nuevo planteo: “A través de la voz, se aprecia el alma”. Sonrisas, energía, saltos, dominio de escena. Parecía disfrutar de que la noche salía como su imaginación lo creó: con su banda, mostrando su arte a un círculo íntimo. Una intimidad que quedaba en evidencia durante los intervalos cuando contaba anécdotas. Por ejemplo, antes de presentar “Swimming Pool Party”, Burgos contó como se gestó esa canción que resultó ser una noche parisina donde a Burgos la invitaron a una fiesta en una casa con pileta y al llegar vió que los presentes estaban desnudos. Mientras contaba la anécdota se complementaba de gesticulaciones con las manos y los instrumentos que hacían de la historia, más graciosa aún.

Después de 14 canciones, en las cuales contó con la presencia de amigos como Lucas Chamorro que tocó la armónica durante algunas interpretaciones, finalizaba la primera parte del show dejando un público expectante. La música iba de ritmos energéticos a otros más calmos y los espectadores estaban interpelados a estar atentos y predispuestos a pasar por emociones opuestas, y todo en cuestión de minutos.
La segunda mitad de la presentación de “Out Of My Blue” comenzó con Lucas Chamorro al frente de la gente y con la armónica interpretó “Stand By Me”, un histórico éxito. Burgos y compañía volvieron a su posición y la cantante le puso la voz a la canción con las palmas y el coro de los presentes. Los primeros cuatros temas fueron cover con origen “beatle”: Stand By Me, My Love, El Loco De La Colina y Lady Madonna. Jazz Voyeur + The Beatles, fórmula perfecta para levantar al público.

23:23. Cuando alguien ve el reloj y justo las agujas marcan la misma hora y minuto, esa persona tiene que pedir un deseo. ¿Los presentes habrán deseado escuchar a Burgos cantar en castellano? No se sabrá pero después de 18 canciones, la argentina cantó Loca, el primer tema en castellano de la noche.

Al ritmo de “Crazy Little Woman”, Alejandra Burgos y su banda cerró una noche que colmó de energía, rock, baladas y alegría, el salón Jazz Voyeur, del Hotel Meliá. Prolijidad de principio a fin, un show dinámico, no fueron improvisados, sabían lo que querían lograr y lo lograron. Cerraron la noche como la comenzaron: Rock y energía que rebalsó del lugar.


Burgos regaló boletos en el auto de McFly y nos llevó a gloriosas décadas pero con su arte actual y eso fue suficiente para demostrar que el Jazz sigue vigente. ¡Y de qué manera!.

productor

febrero 6th, 2019

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